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Steve Jobs. Walter Isaacson.

Poco a poco va llegando a su fin. Dentro de unos días decimos adiós al verano. Si climatológicamente no ha sido lo que esperaba, al menos puedo decir que ha sido un verano aprovechado para practicar la que es mi mayor pasión, la lectura. Si no recuerdo mal estoy con el noveno libro desde el mes de julio. La mayoría ensayos (historia, finanzas, psicología), pero también ha tenido su hueco un thriller policiaco que me han regalado y que recomiendo a los aficionados al género, La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker.
A día de hoy está en mis manos la biografía de Steve Jobs, de Walter Isaacson. Le tenía ganas. Recomendada, y diría imprescindible, para todos aquellos soñadores, llenos de ideas y creativos. Steve Jobs, un hombre de fuerte carácter pero que nunca abandonó el niño que fue. Un visionario que aprendió de su padre que incluso los elementos y piezas que nunca serán vistos deben ser perfectos para lograr la excelencia y la máxima calidad de los productos. Pasional, perfeccionista, obsesivo, talento, carácter, liderazgo,… son algunos de los términos que definen a Jobs.
Algunas frases del libro:

El precepto fundamental de la filosofía del diseño de Jobs: la sencillez es la máxima sofisticación”.

La mejor forma de predecir el futuro es inventarlo”. Alan Kay. Científico.

“Era una distorsión auto-recurrente. Hacías lo imposible porque no sabías que era imposible”. Debi Coleman. Directora del equipo del 1º Mac. (Ésta es una de mis frases favoritas. Los límites los pone tu cerebro).

“Hay un viejo dicho hindú que afirma: En los primeros treinta años de tu vida, tú defines tus hábitos. Durante los últimos treinta, tus hábitos te definen a ti.” (Texto incluido en la invitación enviada por Jobs para celebrar su trigésimo aniversario. Un millar de invitados).

Walter Isaacson.


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